Guardianes del Abismo

Menhir de Aspradantes

Un lugar olvidado

El menhir de Aspradantes, también conocido como menhir de Padrão, es un megalito datado en el calcolítico que se encuentra en las proximidades de Raposeira, cerca de Vila do Bispo en el Algarve portugués, a pocos kilómetros del espectacular cabo de San Vicente.

Su localización precisa es 37º03’46”norte, 8º53’18”oeste.

Como otros muchos menhires, este megalito consiste en un bloque de blanquecina piedra calcárea tallada, de algo más de dos metros de alto, que se erige en mitad de una vasta extensión de matorral espeso entre pedregales que terminan vertiéndose al mar por la playa de la Ingrina. No hay más referencias topográficas, ninguna singularidad, nada más que justifique a simple vista su levantamiento; quizás fuera un lugar de culto olvidado, el tótem de una aldea de pescadores neolíticos, el centinela de un camposanto o una simple marca de cruce de caminos.

Nadie sabe. Ya solo queda el silencio y un Atlántico inmenso en el horizonte. Sin embargo, a pesar de lo desolado del lugar, de la sensación de olvido del mundo que invade aquellas tierras tan próximas al finis terrae sureño, la ubicación del menhir no se debe a un azar humano, sino al conocimiento y la necesidad de marcar un lugar concreto por sus cualidades telúricas.

Como ya comentamos en La estrella de Tartesos, a lo largo de siglos de contacto con la tierra, el ser humano ha logrado aprender a detectar la existencia de lugares especialmente beneficiosos para su salud, así como otros perjudiciales. Unos los elegían para levantar templos y lugares de peregrinación, a los que acudir a beber de sus emanaciones, mientras que otros los marcaban para evitar o corregir su influjo, generalmente con un objeto contundente que impidiera situarse sobre él.

Esquema radiestésico del menhir

Este es el caso del menhir de Aspradantes, una boca de demonios, un lugar del que brotan vibraciones de 1000UB muy nocivas para los organismos superiores. El megalito se sitúa en el punto de cruce de dos líneas de Curry con dos líneas de Hartmann, de manera que la vitalidad media del terreno, de unas 6000UB, desciende bruscamente justo en el lugar que custodia este ciclópeo guardián de piedra.

Por otro lado, además de su utilidad como baliza, el tallado cónico del menhir sumado a la elección de una piedra calcárea, densa y grande, cumple otra misión no menos importante: atenuar el efecto pernicioso de la emanación gracias a su onda de forma, su material y su masa.

En resumen, el menhir de Aspradantes es un guardián en mitad de la planicie, un protector de los caminantes capaz de contener las emanaciones nocivas, un punto especial en el que transformar las esencias naturales e invocar sus espíritus. Un lugar a evitar por los gentiles pero de gran interés para los iniciados.

¿Qué son las líneas de Hartmann y Curry?

Se trata de dos redes cuadrangulares de resonancia natural que toman su nombre de los investigadores que las descubrieron en la primera mitad del siglo XX y que están formadas por bandas rectilíneas, a veces sinuosas, que se entrecruzan y presentan una vitalidad inferior al terreno circundante. La primera de ellas, la red de Hartmann, consiste en una malla de patrón rectangular con un tamaño aproximado de 2,5×2,1m y con aristas orientadas norte-sur y este-oeste, mientras que la red de Curry es cuadrangular y más amplia, de 6,5×6,5m, y se encuentra girada 45º respecto del norte.

Las líneas que forman estas mallas son como muros invisibles de unos 20-40cm de ancho que, partiendo del interior de la tierra, se elevan hasta unos 2000m de altitud. Estos muros se ocasionan por la peculiar resonancia que establece el núcleo del planeta con su entorno material trifásico, un aspecto que se detalla físicamente en La Estrella de Tartesos y sobre el que volveré en próximas entradas del blog. Por visualizarlo de manera sencilla, su origen sería similar al mecanismo de formación de las líneas de Chladni con las resonancias sonoras.

El nivel de resonancia de las líneas va concentrando en ellas elementos con vitalidad baja, lo que provoca que funcionen como sumideros de elementos nocivos para la salud de quien se acerca. Sobre todo en los puntos de cruce de las líneas.

¿Qué es la vitalidad?

La vitalidad es un concepto inicialmente desarrollado por Alfred Bovis y que consiste en una medida del nivel de resonancia que posee un cuerpo con la quintaesencia. Se mide en unidades de Bovis (UB) mediante una prospección radiestésica con un péndulo y una escala graduada.

¿Qué es la onda de forma?

La geometría de un objeto, tanto su forma como su orientación, es capaz de alterar la resonancia natural esperada para un lugar o material dado del mismo modo que un instrumento de música puede alterar el devenir de una onda sonora. Por lo tanto, el correcto uso de algunas figuras geométricas en terrenos o cuerpos puede ser aprovechado para corregir o amplificar la vitalidad de un lugar y modificar sus propiedades.

Además, cuando se considera la amplificación de resonancias, la masa será un factor importante ya que la densidad incrementa la capacidad de resonar de un cuerpo por su aporte de elementos H (Teoría de la Quintaesencia). De igual forma, la estructura cristalina de los materiales, que no deja de ser una onda de forma microscópica, a veces va a favor de este aumento o reducción de vitalidad. Este mismo fenómeno es el que se observa en las pirámides, cuyo efecto mejorador de la vitalidad se logra cuando son compuestas con estructuras masivas y las aristas de la base permanecen paralelas a las líneas de Hartmann (N-S y E-O).

Por otro lado, según hemos observado al realizar mediciones de vitalidad y rayo fundamental para diferentes materiales, así como a lo largo del recorrido de una misma línea de Curry o Hartmann sobre diferentes suelos, la interposición de materiales calcáreos (mármol, caliza, dolomía) atenúa la intensidad de las emanaciones telúricas, por lo que el menhir calcáreo y cónico se presenta como un interesante instrumento para purificar el terreno de emanaciones nocivas y proteger así a la comunidad.

Saulo Ruiz Moreno
23 de septiembre de 2018
Equinoccio de otoño

2 thoughts on “Guardianes del Abismo”

    1. Por lo que tengo estudiado hasta ahora, es un rasgo extensible a cualquier construcción megalítica. En próximas entradas pondré otros casos verdaderamente interesantes, ya que los diseños se ajustan a la perfección a las líneas, algo que supone un cambio de punto de vista respecto a la motivación y filosofía que albergan estas estructuras.

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