Un recuerdo imposible

Hércules separa los montes Calpe y Abila. Zurbarán, 1634.

El rastro histórico

Según Pomponio Mela, geógrafo algecireño (Tingentera) del siglo I (fallecido en torno al 45 d.C.), fue el propio Hércules quien separó los montes Abila y Calpe, «unidos en una cordillera continua, de manera que al Océano, contenido antes por la mole de los montes, se le dio entrada a los lugares que ahora inunda», De Chorographia, I, 5, 27.

Mapa del Mundo de Pomponio Mela. Xilografia veneziana 1482

El monte Calpe se identifica con el peñón de Gibraltar, una montaña solitaria de 426m de altura que destaca en uno de los vértices de la bahía de Algeciras; mientras que el monte Abila se supone que es el monte Hacho de Ceuta (204m) o quizá el monte Musa marroquí (851m). Estos dos montes constituyen las columnas de Hércules, que la tradición griega sitúa en el límite conocido por sus navegantes, el fin del Mediterráneo.

Las referencias a este mito son muy antiguas, una de las primeras es la Geryoneis, compuesta por Estesícoro de Himera en torno al 590 a.C., cuyo poema nos ha llegado extractado por Apolodoro en su Biblioteca (2.5.10) y narra que «como décimo trabajo se ordenó a Hércules el ir a buscar el ganado de Gerión a Eriteia. Es esta una isla en las proximidades del Océano, que ahora se llama Gades […] Gerión tenía los cuerpos de tres hombres creados juntos, unidos por el vientre y divididos en tres desde los costados y los muslos. Poseía un rebaño de bueyes rojos. Euritión era su pastor y su perro guardián, Orto, tenía dos cabezas […] Al pasar por Libia levantó las dos columnas, una a cada lado, de los límites de Europa y África como monumento de su viaje […] A lo largo de su viaje fue abrasado por Apolo y, enojado, dobló su arco contra el Sol, quien, admirado de su atrevimiento, le dio una copa de oro con la que atravesaría el Océano». Al llegar a Eriteia, primero mató al perro con su maza, luego al pastor y a continuación se dispuso a robar el ganado; pero, sorprendido por el gigante Gerión, tuvo que luchar con él hasta matarlo para poder marchar con su botín.

Hércules mata a Gerión. Zurbarán, 1634.
Azulejo de la “Casa de la Alegría” con el original del escudo de Andalucía

Para mucha gente la mitología no es más que una gran colección de relatos populares con un carácter más o menos religioso, moral o lúdico. No obstante, también hay quien contempla la mitología como una gran metáfora de pasajes históricos, así como hacía Evémero de Mesene (s. IV a.C.), que consideraba a los dioses paganos como personajes históricos de un pasado mal recordado y magnificado; o como Heinrich Schliemann (1822-1890), que creyó en la realidad de Troya, mientras que para sus contemporáneos era tan solo una ciudad mítica fruto de la imaginación de Homero. Según esta corriente de pensamiento, el relato del décimo trabajo de Hércules simbolizaría la llegada a la península de la civilización oriental, de la cultura griega o fenicia (Melkart, equivalente al Herakles-Hércules para los fenicios, tuvo su templo en Cádiz); mientras que Gerión representaría la monarquía tartésica autóctona, quizá los tres brazos o islas principales donde se asentaba esta vieja cultura atlántica que acabaría dominada por el invasor y que, en un relato propagandístico, debía manifestar un cierto primitivismo terrible en sus formas que sirviera de excusa para justificar su aniquilación, de ahí lo monstruoso de Gerión. Dominator Hercules Fundator, «Hércules, dominador y fundador» reza el escudo de Andalucía diseñado por Blas Infante, con Hércules sometiendo a dos leones entre las dos columnas del mito. El conquistador ensalzado por los vencidos, de igual forma que se ensalza la conquista de los reyes castellanos; reyes que también usarán las columnas de Hércules como enseña de su dominio de los mares y del mundo más allá de Europa, una marca visible en sus escudos a partir de Carlos I con la inclusión del lema plus ultra, «más allá».

Sin embargo, a pesar de Evémero, el relato mitológico de la formación del estrecho de Gibraltar no puede asociarse a ningún un recuerdo de catástrofe ambiental de carácter histórico, habida cuenta de que el hombre lleva un abrir y cerrar de ojos sobre la Tierra.

Algo de geología

El mar Mediterráneo se formó a partir del océano de Tetis gracias al acercamiento entre las placas africana y euroasiática. Un proceso que comenzó hace unos 60 millones de años, cuando gran parte del norte de África y Europa no eran más que un archipiélago de islas, y que se culminó durante el Terciario hasta conformar una gran cuenca marina que comprendía el actual Mediterráneo, el mar Negro y el Caspio. No existía el estrecho de Gibraltar, y la conexión con el Atlántico estaba libre por zonas actualmente emergidas del sur de la península y el norte de África. Sin embargo, debido a un acontecimiento denominado crisis salina del Messiniense, hace unos 6 millones de años el Mediterráneo quedó aislado del Atlántico y, como su tasa de evaporación supera el aporte de los ríos, terminó desecándose generando enormes depósitos de sal en el fondo de su cuenca.

Esta gran cuenca profunda, seca, cálida, salina y desértica, permanecerá así hasta que hace unos 5,33 millones de años se produjo la mayor inundación registrada en la historia de la Tierra, un proceso conocido como inundación Zancliense. Una gran avenida de agua atlántica se hizo paso entre los depósitos que colapsaban el antiguo nexo entre los mares, posiblemente debido a un hundimiento tectónico, y el Mediterráneo se llenó en menos de dos años, a razón de 10 metros de subida de nivel diarios.

La duda

Mientras esto ocurría, los primeros homínidos pululaban por el sur de África, por lo que no es posible la memoria histórica ni su asimilación a otros hechos míticos como el diluvio universal.

No obstante queda una duda abierta que es extensible a otros enigmas mitológicos, tales como la relación entre las genealogías divinas y la cosmogénesis, los diversos vínculos entre dioses, metales y planetas, el patrón alquímico de los mitos griegos o la elección de una unidad de medida dependiente del paralelo terrestre durante el megalitismo.

El relato del décimo trabajo de Hércules indica claramente que el héroe llega andando hasta el Océano por un desierto terrible, seco, dominado por un sol abrasador. Una vez superada la travesía, Hércules parte un monte y conforma las columnas que van a delimitar desde ese momento el Mediterráneo frente al gran océano, un océano que se va a verter sobre la cuenca seca del mar hasta llenarlo. El mito es bastante descriptivo y acierta en gran medida con lo que había ocurrido en realidad millones de años atrás. Demasiado certero como para ser casual, más extraño aún cuando en otros tantos mitos se hallan más aciertos científicos impropios de su tiempo, lo que reduce mucho las posibilidades de que se trate de meras casualidades.

¿Sería posible afirmar que en algunas ocasiones el relato mitológico no se deba a un recuerdo histórico inconsciente sino a la trasmisión alegórica de conocimiento científico remoto? ¿Sería posible de este modo seguir la pista del desarrollo cultural de alguna civilización ya olvidada en la edad antigua? ¿Acaso estos conocimientos podrían guiarnos hacia saberes olvidados hace milenios?

Estela de la Edad del Bronce con emblema atlante. Museo de Cáceres

Saulo Ruiz Moreno
18 de octubre de 2018
Día de la luz, día del toro sagrado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *